La importancia de respirar bien

Todos respiramos sin pensarlo, es obvio. Sin embargo, la respiración está en el corazón de nuestra vida. En cuanto respiramos mal, todo el cuerpo se obstruye, provocando fatiga y baja moral. con unas pequeñas pautas te muestro cómo aprender a respirar bien, o incluso mejor, a optimizar el funcionamiento de todo tu cuerpo.
Respiración, base imprescindible
Saber respirar significa ser capaz de conectar tu cuerpo y tu mente porque la respiración ciertamente cumple funciones orgánicas pero también puede traicionar nuestras emociones: respiraciones espasmódicas, cortadas, como a todo pulmón, respiramos de diferentes formas con cada emoción. Saber respirar es la clave para una excelente forma física, también es una forma sencilla y eficaz de controlar nuestro equilibrio mental y nervioso, incluso emocional.

Respirar bien es vivir bien, como respirar mal es vivir mal.

¿Un mecanismo innato?
La respiración ayuda a oxigenar todos los órganos de nuestro cuerpo y se realiza sin ningún esfuerzo especial. El mecanismo es instintivo: en la inspiración, la caja torácica se ensancha y la cúpula del diafragma (un poderoso músculo que separa la cavidad torácica del abdomen) desciende para que los pulmones se llenen de aire fresco. ; al exhalar es todo lo contrario: el diafragma se eleva y las costillas se aprietan para expulsar el aire cargado de toxinas (en forma de CO2) producidas por la actividad de las células.

Desde el nacimiento, es un proceso que se da por sí solo y ayuda a orquestar otras funciones vitales como el latido del corazón o la regulación de nuestra temperatura.

Sin embargo, es posible mejorar la respiración, tomar el control de la respiración: bloquearla voluntariamente de unos segundos a unos minutos, aumentar el ritmo, inhalar por la boca, exhalar por la nariz.

Aprender a respirar
Se cree que una de cada 10 personas no puede respirar, respira demasiado o no lo suficiente: el suministro de oxígeno es demasiado o demasiado poco para el dióxido de carbono emitido. También sabemos que la respiración es natural e instintiva (desde el nacimiento, el bebé respira automáticamente), pero a medida que cada persona evoluciona, su entorno, sus actividades, la forma de respirar cambiará. . La respiración es el espejo de nuestras emociones.

Para sentirse bien en su cuerpo, para desestresarse, para combatir una hiperventilación u otra crisis, saber respirar es vital y accesible para todos.

¡Observa cómo tu respiración puede congelarse o acelerarse durante emociones fuertes o durante un esfuerzo violento!

La importancia del diafragma
La respiración óptima, la que crea un entorno propicio para el equilibrio del cuerpo, se lleva a cabo de manera pacífica, suave. Amplio y fluido, toma su origen en el perineo y moviliza todo el estómago como lo hacen los bebés espontáneamente. Solo que aquí, con las molestias de la vida moderna, el estrés, el cansancio nervioso e incluso una mala alimentación (demasiados kilos por ejemplo), se acelera y pierde amplitud.

La respiración se vuelve más corta, más superficial, jadeante. El diafragma, demasiado estresado, se contrae en la posición baja. Ya no respiramos con el vientre sino inflando solo el tórax. O, lo que es peor, respira hacia atrás, sacando el estómago cuando exhala.

Para respirar mejor, primero trabaja con el diafragma en la respiración: infla el abdomen al inhalar presionando para extenderlo tanto como sea posible, manten presionado 2 o 3 segundos y lleva el estómago hacia adentro al exhalar. Esta técnica reduce eficazmente los estados de estrés, pero también mejora la concentración y aporta una sensación de bienestar.

Un método de respiración
Para saber si respiras por el estómago o el abdomen, acuéstate con una mano sobre el pecho y la otra sobre el estómago.

Respire: si su pecho se infla primero, inhale por el pecho. De lo contrario, respira por el abdomen.

Respirar por el pecho no te permite utilizar toda tu capacidad respiratoria: te cansas más rápido porque el suministro de oxígeno no es óptimo, es demasiado importante para tu exhalación.

Aprende a respirar por el estómago, ¡tómate su tiempo!

Aquí tienes un ejercicio sencillo: acuéstate y ponte un globo inflable en la boca. Inhala profundamente y exhala inmediatamente, empujando tu estómago para que todo el aire se escape y el globo se infle por completo.Este es un ejercicio muy efectivo para repetir varias veces.

Respiración profunda
Aprender a respirar bien es simple: simplemente identifica los momentos del día en los que te obligas a respirar profundamente. A esto se le llama respiración profunda.

Puedes, por ejemplo, inhalar contando hasta tres y luego exhalar de la misma manera, sin hacer una pausa entre. No solo te das cuenta de tu respiración, sino que te obliga a calmarte y llevar tu atención hacia adentro.

Un nuevo ejercicio
Para respirar bien, aprende ahora a hacer un uso óptimo de tu abdomen y tu caja torácica al mínimo. He aquí cómo hacerlo:
Coloca tu mano izquierda sobre tu estómago y tu mano derecha sobre tu espalda baja. Exhala por la nariz larga y suavemente mientras presionas el estómago con la mano izquierda y verifica con la derecha que tu espalda permanece recta.
Luego inhala lentamente por la nariz, inflando el estómago tanto como sea posible como si el aire entrara directamente en él.
Ten cuidado, su caja torácica no debe moverse (o muy poco) durante todo el ejercicio.
Al principio, haz este ejercicio con calma, a tu propio ritmo, sin esforzarte y solo durante dos o tres minutos.
Luego, con un entrenamiento regular (lo ideal es entrenar unos minutos todos los días, ya que la regularidad es importante), no dudes en practicar sin tus manos.
Luego, tan pronto como necesites lidiar con tu estrés o tensión, todo lo que necesitas hacer es poner esa respiración en su lugar y concentrarte en sus efectos positivos.
Con práctica y entrenamiento regular, Tu respiración se activará por sí sola tan pronto como sientas la necesidad de hacerlo.

¿Conoces el aliento conocido como “de la luna”?
Sentada, con la espalda recta, relajada. Te tapas la fosa nasal derecha e inhalas por la fosa nasal izquierda durante 1 segundo. Luego invierte el proceso.
Repite 15 veces para cada fosa nasal.

Prueba a realizar los ejercicios y verás la diferencia. Espero tus comentarios, me encantará saber tu experiencia !!

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